De escritor a escritor: Paco Rabadan & José Antonio Sabater

Entrevista realizada por el escritor Paco Rabadán Aroca a José Antonio Sabater Albertus, autor de la novela “Aurora de sueños“.

Tu novela, Aurora de sueños, cambia totalmente el registro de la primera, Siempre prevaleció vuestra espada. ¿Atiende a una estrategia o escribes lo que te apetece?

Soy un gran aficionado a la historia y un convencido de lo importante que es su conocimiento. Lo que somos, quiénes somos, por qué la realidad que nos rodea es así, tiene su explicación en los hechos que ocurrieron en el pasado, y considero que la novela histórica, esta unión de historia y literatura, por supuesto siempre que se haga con rigor, es una buena forma de conocerlos. Es por eso que tanto Aurora de sueños como Siempre prevaleció vuestra espada son dos novelas basadas en la historia. Aunque narran hechos y situaciones lejanas en el tiempo, la primera en los años treinta del siglo XX, la segunda en la época de la guerra de los dos Pedros, en el siglo XIV, tienen bastantes elementos en común: el amor, como constante primigenia del ser humano; los sueños, las ilusiones de la gente sencilla interrumpidas y rotas por guerras que no querían; el ansia y el deseo de estas personas de llevar una vida lo mejor posible para ellos y sus hijos y cómo se convierten en víctimas de situaciones que ni quieren ni provocan. En definitiva, el sufrimiento de los inocentes a causa de realidades que los desbordan.

¿Qué tiene de especial la educación durante la Segunda República para dedicarle una novela?

La Segunda República fue, desgraciadamente, una más de las numerosas oportunidades históricas que los españoles hemos desaprovechado por culpa, principalmente, de malos gobernantes. Un momento perdido en el que España pudo modernizarse e incorporarse a una cultura política de mayores libertades. Aunque es una época que hay que analizar desde su propio contexto, la Europa de aquellos años treinta tampoco lo ponía fácil: se vivía una situación económica terrible como consecuencia de la crisis del 29; la Unión Soviética, traicionando las ideas que inspiraron su nacimiento, se había convertido en una tiranía cruelísima; el fascismo dominaba Italia y desde ella se expandía por toda Europa; el surgimiento en Alemania de un movimiento excluyente, racista, totalitario que, de la mano de Adolf Hitler, impone un sistema dictatorial y sanguinario… Si bien es cierto que, cuando se proclama la Segunda República española, todavía Hitler no gobernaba en Alemania y el fascismo aún no tenía el poder que adquirió en años posteriores, era un movimiento que estaba, en cierta medida, envuelto en un aura romántica que lo hacía atractivo para muchas personas, en especial, jóvenes. Las peores consecuencias estaban por llegar, aunque ya las mentes más lúcidas anticipaban el desastre que se avecinaba. Aun así, en ese contexto tan negativo, la llegada de la República a España se vive como un soplo de aire fresco, nuevo, como una nueva oportunidad para salir de nuestro secular atraso. Para los republicanos, establecer un sistema de justicia social, que en nuestro país no tenía precedentes, era su principal objetivo. Por eso desde un primer momento se vuelcan en la educación. Cuando se proclama la república, ascendían a un millón el número de niños españoles sin escolarizar y el analfabetismo alcanzaba al sesenta por ciento de la población, especialmente en las zonas rurales. Una situación a la que se pretende poner remedio desde el primer momento. Ya en junio del 31, apenas dos meses después de la proclamación del régimen republicano, se crean 7.000 plazas de maestras y maestros —así figuraba en el decreto, en masculino y en femenino—. Las ansias de propagar la cultura, la educación como forma de promoción social, eran tantas que los nuevos dirigentes republicanos no esperan a construir nuevos edificios y empiezan a crear escuelas en lugares donde nunca las hubo utilizando cualquier espacio disponible: casas vacías, almacenes y hasta cuadras. Un objetivo, un ideal tan de justicia social que, a mí al menos, me emociona. Esa mentalidad, ese sueño compartido, esa convicción de la importancia de la educación para el progreso de un pueblo, es la que me ha llevado a escribir Aurora de sueños.

¿Por qué eliges una mujer como protagonista?

Ser maestro rural en aquel momento era complicado. Por mucha ilusión que hubiera, los medios eran escasos y la mentalidad de muchos habitantes de la España rural, aferrada a tradiciones y costumbres fuertemente arraigadas, no facilitaba las cosas. Por esa manera de pensar, si para ser maestro rural había que ser valiente, para una mujer resultaba una decisión casi heroica. Aun así fueron muchas las que abandonaron la comodidad de sus hogares, de sus ciudades, y marcharon a lugares totalmente desconocidos para ellas, en lo geográfico y en la forma de pensar y entender el mundo. Por eso me ha parecido mucho más interesante, literaria e históricamente hablando, elegir a una de esas mujeres como protagonista de Aurora de sueños.

¿Consideras Aurora de sueños una obra costumbrista?

No. Es una novela que cuenta tradiciones, trabajos y costumbres de la huerta, incide en varios momentos incluso en aspectos culinarios típicos de la zona del Segura, pero no es ese el eje central de la historia, el hilo conductor del relato. Más bien esas pinceladas que podríamos considerar costumbristas enmarcan y contextualizan el desarrollo de los acontecimientos que se narran. Pero no, no considero que el adjetivo costumbrista, como el más importante, sea de aplicación a esta novela. Más bien la calificaría como novela social.

Sabemos que está ambientada en un pueblo ficticio de la Vega Baja del Segura. ¿Por qué no en uno real?

Todas las historias, juegos, costumbres y situaciones que se narran tienen su origen en hechos que verdaderamente ocurrieron, pero no en un solo lugar, sino en muchos. Esta novela, que, por definición, es una obra de ficción, se construye con un mosaico de datos y recuerdos que encaja perfectamente, pero que no sucedió nunca de esa manera en ningún sitio que yo conozca de la vega del río Segura. Hablamos, además, de un tiempo y de un momento, los años treinta y la guerra civil, al que la sociedad española actual sigue siendo muy sensible. Fue otra de las razones por las que me decanté por ubicar la trama de esta historia en un lugar imaginario. Aun así, ya me lo han dicho distintos lectores, son varios los lugares que podrían reconocerse en alguna de las descripciones de Benquífar, tanto en las paisajísticas como en las de situaciones vividas, inspiradas, insisto una vez más, en pueblos reales que, obviamente y por los motivos que ya he explicado, no voy a nombrar.

Como docente, ¿se ha abandonado algún método de la época de la novela que consideres un error?

El sistema pedagógico que sigue Carmen, la protagonista de Aurora de sueños, está inspirado en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, impulsora de una tradición de magníficos pedagogos que se remonta a las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX. Francisco Giner de los Ríos, Nicolás Salmerón, Bartolomé Cossío, Félix Martí Alpera y tantos y tantos otros que soñaban, y trabajaron intensamente para conseguirlo, con un sistema educativo que sacara a nuestro país de la ignorancia en la que estaban sumidos millones de sus habitantes. Un propósito que se sabía tan necesario que recibió el apoyo de personajes tan importantes como Leopoldo Alas Clarín, Julián Besteiro, Antonio Machado, Emilia Pardo Bazán, Miguel de Unamuno, Ramón Menéndez Pidal, Juan Ramón Jiménez, José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón o Américo Castro, entre otros muchos. Metodológicamente se basaba en el aprendizaje desde la experiencia práctica, en la creación por parte del alumno de sus propios conocimientos a partir de la realidad que lo rodea, aunque su aportación más innovadora consistió en promover el estímulo y el desarrollo del análisis y del pensamiento crítico. Fue un tipo de enseñanza que nunca se implantó del todo; le faltó tiempo y le sobraron oponentes. Se abandonó definitivamente con la guerra civil y la victoria del franquismo. Pero, si bien no con el mismo nombre, el planteamiento pedagógico de la Institución Libre de Enseñanza de una pedagogía basada en la práctica, está presente en muchas de las metodologías actuales que se presentan como innovadoras.

¿Estás trabajando en la tercera obra? De ser así, ¿nos puedes adelantar algo?

Tengo algunas ideas sobre las que estoy trabajando, y son muchos los hechos y personajes históricos que me atraen y sobre los que me gustaría escribir. También me planteo escribir una novela que no tenga nada que ver con la historia. He comenzado a esbozar un par de tramas, más todavía en mi cabeza que sobre el papel, aunque algunos apuntes ya van tomando forma. De todas formas, permíteme que sea reservado con este tema. Es prematuro todavía decir cuál será el tema de mi siguiente obra. Sí puedo anticipar que, en cualquier caso, no voy a publicar nada próximamente

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